Soberbia
Orgullosa, de esas que su belleza te azota en la cara. De fragilidad irrisoria, que una ventisca seductora se lleva. Y permanece, rosa: Femenina, Masculina. Abriendo paso a la soberbia humilde. Esperando ser vista, o ser llevada o quizá cortada para embellecer otro lugar que necesite un poco de rosa de esos que te ciegan la vista.



